2009/10/21

Anda, cállate y no la jodas más...


El Ayuntamiento de Barcelona rechaza que Telma Ortiz fuera elegida a dedo
Afirma que se valoraron otras candidaturas y que se le realizó una entrevista
El primer teniente de alcalde del Ayuntamiento de Barcelona, Carles Martí, y el delegado de Relaciones Internacionales, Ignasi Cardelús, han explicado que Telma Ortiz fue elegida entre diversos candidatos para el empleo que actualmente ocupa en el consistorio
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El Roto. Brillante, como siempre.


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2009/10/20

De cómo funcionan los partidos

"Cuerpo a tierra, que vienen los nuestros"
Pío Cabanillas (atribuida)
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2009/10/19

O "De cómo los Reyes resultan ser los padres"




El Planeta, una farsa que se sigue creyendo
María José S. Mayo - 17/10/2009


La polémica se volvía a disparar un año más. El premio Planeta se conocía horas antes de abrir el sobre del ganador. Estaba tan literalmente cantado que Ángeles Caso se llevaría tal galardón, que hasta wikipedia lo hacía público antes de tiempo. Pero, ¿de qué se puede uno extrañar? El Planeta siempre ha funcionado de esta manera. Solo hay que recordar una anécdota más que clarificadora. En la entrega del 15 de octubre de 1989, una periodista le preguntó a Lara Hernández que cómo era posible que Soledad Puértolas, que había concursado con seudónimo, hubiera sido invitada al acto antes de conocerse el fallo. Lara le respondió: “Creo que usted todavía cree que los niños vienen de París”.

Es hora de desengañarse: el Planeta no es un premio literario al uso. Cierto es que con toda su parafernalia de rostros de la cultura, y con lo muy crematístico de su premio - el ganador se lleva 601.000 euros y el finalista, 125.000-, que le convierte en el mejor dotado económicamente tras el Nobel, parece haberse instituido como el galardón de galardones en la literatura de lengua hispana. Pero nada más lejos de la realidad.

Enrique Redel, director de la editorial Impedimenta, habla del Planeta como, ante todo, “una operación comercial, es la gran presentación mediática de las dos grandes apuestas de la editorial de cara a la campaña de Navidad”. Añade que no cree “que nadie piense que es un premio a la calidad”, es más bien “un libro legible para lectores ya hechos, pero sobre todo dirigido a gente que lee de vez en cuando”. A pesar de estar detrás de una editorial pequeña no le parece una operación que vaya contra el sector, ya que consigue que “se hable de libros sabiendo que están en otra dimensión y con otros valores”.

Se buscan premiados

Todos los años, decenas y decenas de escritores se presentan con la esperanza de ganarlo y con ese dinero poder dedicarse en exclusiva al oficio de la escritura. Y es que el gran truco de Lara ha sido siempre hacer creer que es un premio al uso. Tiene unas bases, por supuesto, pero luego están los tejemanejes al estilo de lo que demandaron Miguel Delibes y Ernesto Sábato: les habían ofrecido ganar el premio en 1994. Y es que ya es un secreto a voces. El Planeta es una gran campaña de marketing en la que el premio principal va a parar a un escritor mediático –al que muchas veces se le pide que se presente, alentándole con promesas-, mientras que el finalista es el verdadero valor a reconocer, “una promesa alimentada”, dice Redel.

Julián Rodríguez, de la editorial Periférica y autor reconocido con un par de premios, recuerda que tanto el Nadal como el Planeta surgieron en el franquismo de posguerra, “una época en la que no había industria, y en la que, por tanto, tenía sentido poner foco sobre la literatura”. Pero añade que ahora mismo “no tienen sentido, es mucho más interesante que se den premios a obras publicadas teniendo en cuenta su calidad”. Cree, además, que España es uno de los pocos países con tantos premios para primeras obras, que son las que realmente necesitan el impulso que suponen ser escogidas.

Es por alguna de estas razones que el debate a favor o en contra de los premios Planeta lleva a la conclusión de que en España quizá falte un premio a la altura del Goncourt o Renaudot que se entregan en Francia –y que no ofrecen más que publicidad a sus premiados-; o el Booker, en Reino Unido. Uno que valore más allá de intereses editoriales, el libro de más calidad del año. De esta manera “el mundo editorial mejoraría y nuestra literatura sería más exportable”, indica finalmente Redel.

Premios como el Llibreter intentan cosas parecidas, pero están muy lejos de tener la repercusión de los europeos mencionados, que son una indicación para todo buen lector de que merecen una especial atención. ¿Se acuerdan de Suite francesa?, pues vino de la mano del Renaudot. ¿Y de El Dios de las pequeñas cosas o Desgracia?, en este caso se conocieron por el Booker. Grandes lecturas recibidas con aplausos unánimes.

De momento el panorama es el que es. El Planeta se sigue televisando, es el gran acontecimiento literario del años y se le hace la ola desde muchos sectores. La ministra de Cultura tampoco falta a la cita. Pero quizá no hay que dejarse engañar y ver que, más allá de cifras y grandes campañas, se esconde ese libro que es en sí un premio.
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2009/10/14




¿Alguien sabe porqué han detenido realmente a esta gente? ¿Cómo se reconstruye un partido ilegal? ¿Quedan ilegalizadas desde ese momento las ideas que este partido defendía? ¿Queda prohibido defender un ideal abertzale, independentista y de izquierdas para lo que algunos entienden como Euskadi/Euskal Herría?

Si esta gente se ha reunido "sigilosamente" con miembros de ETA (gente que comete delitos como el asesinato y la extorsión) ¿porqué no se les detuvo, a unos y a otros, en ese momento?

¿Porqué la aplicación de la Ley de Partidos tiene siempre ese tufo electoral y partitocrático? ¿Porqué con demasiada frecuencia quienes administran las leyes parecen servir a terceros intereses, por encima de los "generales"?
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2009/10/13

La Paz Recorre el Mundo. Isaac Rosa (Trabajar Cansa, en Público)

“Sólo la cooperación entre todos solucionará los problemas de la humanidad, así lo entienden Obama y Zapatero” -Elena Valenciano, secretaria de Política Internacional del PSOE-

Como esperábamos, la concesión del Nobel a Obama ha desatado una fiebre pacifista en el planeta, preludio de una nueva era de armonía. Y el primer apóstol de la Paz será nuestro presidente, que inicia hoy la que podríamos llamar Semana de la Paz, adelanto de un semestre de sonrisas y abrazos.

La caravana del amor partió de Madrid, tras presenciar el desfile de las Fuerzas de Paz y Reconstrucción que cada año se celebra en doce de octubre -día que conmemora hechos amistosos de hace cinco siglos-. El avión presidencial, pintado con flores y colores alegres para la ocasión, aterrizará primero en la capital mundial de la Paz, Washington, donde le aguarda el hoy Premio Nobel de la Paz, antes conocido como presidente de Estados Unidos.
Juntos hablarán de las cosas que habla la gente de paz. Obama, de sus simpáticos planes para Afganistán, o de sus bases florales en Colombia. Zapatero podrá presumir de cómo España ha multiplicado por cuatro la venta de material militar en los últimos siete años -sexto exportador mundial-, o explicarle cómo acabó con la jurisdicción internacional.

De Washington, Zapatero viajará a Peaceland, antes conocido como Oriente Próximo, auténtico parque temático del amor fraternal. En Israel (país al que vendemos armas) departirá con otro Premio Nobel, el hoy presidente Simón Peres, que le contará cómo van los pacíficos asentamientos en Cisjordania, o la construcción de ese muro cuyo único propósito es cubrirlo de pintadas con mensajes de buen rollo. Zapatero reiterará los mismos mensajes de esperanza que los palestinos llevan décadas escuchando, y prometerá una inminente cumbre, conferencia u hoja de ruta. Ya digo, una nueva era.
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