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2010/02/15

"el cine español tiene una salud creativa extraordinaria. Cientos de veces, los agoreros han intentado anunciar su muerte, pero el cine español siempre resucita"

"el cine es una fábrica de sueños, pero también de puestos de trabajo"

"Un cine español fuerte" es reflejo de "un país fuerte"


(José Luis Rodríguez Zapatero)



Sólo le ha faltado decir que además arrasan en los Goya!
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2009/11/02

Lo que Zapatero debe a Rajoy. Guillermo Dupuy


"Un gobernante que inspira poca o ninguna confianza al 72,3% de los encuestados suele ser alguien con una carrera política acabada. Salvo que tenga enfrente a un líder de la oposición que inspira poca o ninguna confianza al 80,2% de los encuestados."


En Libertad Digital:
http://www.libertaddigital.com/opinion/guillermo-dupuy/lo-que-zapatero-debe-a-rajoy-51652/
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2009/10/13

La Paz Recorre el Mundo. Isaac Rosa (Trabajar Cansa, en Público)

“Sólo la cooperación entre todos solucionará los problemas de la humanidad, así lo entienden Obama y Zapatero” -Elena Valenciano, secretaria de Política Internacional del PSOE-

Como esperábamos, la concesión del Nobel a Obama ha desatado una fiebre pacifista en el planeta, preludio de una nueva era de armonía. Y el primer apóstol de la Paz será nuestro presidente, que inicia hoy la que podríamos llamar Semana de la Paz, adelanto de un semestre de sonrisas y abrazos.

La caravana del amor partió de Madrid, tras presenciar el desfile de las Fuerzas de Paz y Reconstrucción que cada año se celebra en doce de octubre -día que conmemora hechos amistosos de hace cinco siglos-. El avión presidencial, pintado con flores y colores alegres para la ocasión, aterrizará primero en la capital mundial de la Paz, Washington, donde le aguarda el hoy Premio Nobel de la Paz, antes conocido como presidente de Estados Unidos.
Juntos hablarán de las cosas que habla la gente de paz. Obama, de sus simpáticos planes para Afganistán, o de sus bases florales en Colombia. Zapatero podrá presumir de cómo España ha multiplicado por cuatro la venta de material militar en los últimos siete años -sexto exportador mundial-, o explicarle cómo acabó con la jurisdicción internacional.

De Washington, Zapatero viajará a Peaceland, antes conocido como Oriente Próximo, auténtico parque temático del amor fraternal. En Israel (país al que vendemos armas) departirá con otro Premio Nobel, el hoy presidente Simón Peres, que le contará cómo van los pacíficos asentamientos en Cisjordania, o la construcción de ese muro cuyo único propósito es cubrirlo de pintadas con mensajes de buen rollo. Zapatero reiterará los mismos mensajes de esperanza que los palestinos llevan décadas escuchando, y prometerá una inminente cumbre, conferencia u hoja de ruta. Ya digo, una nueva era.
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2009/09/29

Las lecciones económicas de Zapatero

“Todas las crisis son inoportunas y por tanto indeseables”

Perogrullada tras perogrullada. Hoy, día de presentación de los Presupuestos de 2010, Zapatero escribe un artículo en el diario Público en el que analiza el origen de la crisis e intenta dar soluciones a la misma. El documento, titulado "Oportunidades y responsabilidades en la lucha contra la crisis", llama la atención por estar plagado de obviedades tales como: “Todas las crisis económicas son por definición inoportunas, pero ésta lo ha sido especialmente” (...) “de todas las crisis se sale, pero se puede salir de forma diversa” (...) “todas las crisis son inoportunas y, por tanto, indeseables”.

En los últimos días, el presidente del Gobierno ha recibido un aluvión de críticas a cuenta del proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2010 y de su reforma fiscal. El último en censurar los PGE ha sido el ex ministro de Administraciones Públicas, Jordi Sevilla, que dejó recientemente su escaño desencantado con Zapatero y que ayer publicaba en su blog lo siguiente: “Ni los ricos pagarán más, ni la subida financiará nuevo gasto público”.

En el artículo de Público, el presidente del Gobierno vuelve a dejar patente una vez más la vacuidad de su discurso económico: “Para lograr la mejor salida de la crisis, el Gobierno no plantea un cambio de rumbo de nuestra política económica. El rumbo está trazado, ahora hay que volcarse en él, fijando las opciones y las prioridades que la mejor salida de la crisis convierte en imprescindibles”.

Y más afirmaciones del mismo tenor tales como “Aquí está el gran desafío que tenemos por delante, la oportunidad que debe aprovechar la sociedad española, y la obligación del Gobierno de la que tendrá que responder al final de la Legislatura: aprender de las lecciones de la crisis, acelerar la renovación de nuestro modelo productivo, saber sacar partido a las fortalezas adquiridas por nuestra economía en los últimos años".

Todo ello con el objetivo de adelantar en lo posible la recuperación "pero, sobre todo" para salir de la crisis "con una economía más competitiva, más sólida, mejor preparada para el futuro". Para lograr esa "mejor salida" de la crisis, alega, el Ejecutivo cuenta con "dos palancas fundamentales" como son la Ley de Economía Sostenible y los Presupuestos Generales del Estado (PGE) de 2010.

(En El Confidencial)
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Este Gobierno es marxista; Juan Francisco Martín Seco

¿Recuerdan ese diálogo entre Chico y Groucho en Sopa de ganso?:

-"Chico: Un coche y un chófer cuestan demasiado. He vendido mi coche.
-Groucho: ¡Qué tontería! En su lugar, yo hubiera vendido el chófer y me hubiera quedado con el coche.
-Chico: No puede ser. Necesito el chófer para que me lleve al trabajo por la mañana.
-Groucho: Pero, ¿cómo va a llevarle si no tiene coche?
-Chico: No necesita llevarme. No tengo trabajo."

Podría ser un buen exponente del discurso que viene manteniendo el Gobierno a propósito de los impuestos y el presupuesto. En realidad, se le podría atribuir, sin que desentonase, la mayoría de los disparates con que los hermanos Marx nos sorprenden. Como en sus películas, todo es posible. Esto, aquello y lo contrario. No es de extrañar que si uno pretende encontrar algo de lógica en su discurso termine mareado.

Sin solución de continuidad, se pasa de defender en Pittsburgh la necesidad de mantener los estímulos fiscales a presentar en España unos Presupuestos restrictivos y, para que la confusión sea aún mayor, en las mismas cuentas públicas, al tiempo que se realizan múltiples recortes en las partidas de gasto -incluso en las de inversión pública-, se recoge la transferencia de 5.000 millones de euros a los ayuntamientos para que inviertan y reactiven la economía. En fin, que no se sabe si se quiere hacer una política restrictiva o expansiva. Y como la máxima prioridad es la de combatir el paro, se recorta la oferta pública de empleo.

Tan pronto se dice que bajar los impuestos es de izquierdas como que subirlos también lo es. Y ya en el colmo de la confusión se afirma que un Gobierno responsable debe bajar los tributos en tiempos de auge y subirlos en la época de crisis, cuando el abecé de la política anticíclica, la misma que el presidente del Gobierno ha ratificado en Pittsburgh, proclama todo lo contrario.
Se comienza afirmando que se van a subir los impuestos a los ricos y se termina realizando una de las reformas fiscales más regresivas. En unos momentos en los que lo que hay que hacer es incentivar el consumo se aumenta dos puntos el tipo del IVA, que es un impuesto indirecto y, como tal, amén de carecer de progresividad, grava el consumo. Afirmar que tenemos una recaudación por IVA de las más bajas de la Unión Europea no constituye ninguna justificación, porque lo mismo cabría afirmar de la tributación directa, especialmente de la del impuesto de sociedades y del gravamen sobre el capital.

Como se desea cuadrar el círculo, se pretende incrementar el IVA, pero sin dañar el consumo. Se anuncia por ello que la subida sólo será efectiva en la segunda mitad del año, pues para entonces, según la bola de cristal del Gobierno, la economía se habrá recuperado ya. Y ¿qué ocurre si se confunden, que se confunden siempre, y seguimos en plena recesión o al menos con la economía muy debilitada, que es lo más probable? ¿Aprobamos un decreto-ley para dejar sin efecto la medida?

El Gobierno también parece haberse liado en la cuantificación de la subida de la presión fiscal. El presidente anunció que era de un punto y medio, ahora se dice que es tan sólo de un punto; en todo caso, parece que no se percatan de que la recaudación puede incrementarse, aparte de por subir los impuestos, por un mayor control del fraude, del que nadie parece acordarse y, sobre todo, por la recuperación de la economía.

Groucho Marx definía así la política: "Es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados". Parece ser que este Gobierno está empeñado en darle la razón.
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2009/09/21

La "Guerra" según EL MUNDO


Historia de un chantaje
Casimiro García-Abadillo, Vicedirector de El Mundo


Para muchos socialistas, el diario El País es como la Biblia para los cristianos. Sus editoriales les marcan la pauta mucho más que cualquier resolución congresual del partido. Lo que dice El País va a misa.

Ese matrimonio de intereses se fraguó en plena Transición y tuvo su apogeo tras la victoria del PSOE en 1982. Juan Luis Cebrián, director entonces de El País, y Felipe González, presidente del Gobierno y líder indiscutible del PSOE, sellaron un pacto no escrito: tú me ayudas a mí, yo te ayudo a ti. Por encima de ellos, Jesús Polanco, propietario del grupo editorial, un empresario sin ideología conocida que hizo sus primeros millones vendiendo libros de texto de su editorial Santillana cuando Franco era el jefe del Estado.

El País se hizo mayor con el PSOE en el Gobierno. Compró la Cadena Ser a precio de risa y con pago aplazado y logró una concesión de televisión de pago (Canal Plus) cuando de lo que se trataba era de conceder canales de TV en abierto. «A mí no hay cojones para negarme una televisión», dicen que llegó a decir Polanco. Y, conociéndole, es muy probable que dijera eso o algo parecido. ¡Tan consciente era del poder de su grupo periodístico y de la dependencia del Gobierno de sus influyentes editoriales!

El Cardenal y el becario. Cuando, contra todo pronóstico, Zapatero ganó el congreso del PSOE en el verano del año 2000, el de León visitó casi como era preceptivo la Capilla Sixtina del Grupo Prisa: su sede de Miguel Yuste. El almuerzo, en el que estaba presente como gran cardenal Cebrián, tenía por objeto darle al nuevo delfín el marchamo de calidad.

Cebrián no sólo ejerció e maestro de ceremonias, sino que le dijo a Zapatero lo que debía y no debía hacer, tratándole casi como a un becario de su periódico.

El líder del PSOE nunca olvidó tamaña humillación, así que cuando ganó las elecciones en 2004 (también contra todo pronóstico) se propuso romper el cordón umbilical que había unido desde hacía más de dos décadas a su partido con el grupo de Jesús del Gran Poder (como fue bautizado por el editor del Grupo 16 Juan Tomás de Salas).

Zapatero no sólo retiró la proscripción contra EL MUNDO, periódico al que la vieja guardia culpaba de la pérdida del poder a manos de Aznar, sino que comenzó a ayudar a un grupo mediático en el que el presidente contaba con amigos y confidentes.

Las hostilidades, los celos, no tardaron en aflorar.

La llamada segunda guerra del fútbol (históricamente los derechos para retransmitir fútbol de pago los tenía una sociedad controlada por Prisa) fue el detonante de una separación que amenaza con convertirse en violento divorcio.

El fuego amigo. Fue Felipe González, precisamente en un acto de homenaje al fallecido Jesús Polanco que se celebró en Madrid el 21 de septiembre de 2007, quien ya avisó de las consecuencias de ese inaudito y funesto desencuentro: «Me preocupa el fuego amigo y los daños colaterales...». Un mes después, el 8 de octubre, en un acto público con empresarios y en presencia del entonces número dos del PSOE, José Blanco, Cebrián acusó a los «brujos visitadores de La Moncloa» de organizar los asaltos al BBVA y a Endesa. Olvidó decir que el inspirador del asalto al banco presidido por Francisco González no era otro que el conspicuo abogado, asesor áulico y consejero de Prisa, Matías Cortés.

Pero, ¿quiénes eran esos brujos visitadores? En ese cajón de sastre Cebrián incluía desde Miguel Barroso a Javier de Paz, pasando, claro está, por José Miguel Contreras o Jaume Roures y, cómo no, por el ministro de Industria, Miguel Sebastián.

En realidad, Zapatero no ha tratado tan mal al Grupo Prisa. Ni mucho menos. Le dio una solución muy favorable a sus intereses tras la sentencia del Supremo sobre el llamado antenicidio (introduciendo en la ley de TV digital una mayor concentración de la radio); le bajó el IVA para la venta de codificadores de Canal Plus del 16% al 7%, y, más importante todavía, le proporcionó un canal de TV en abierto: Cuatro.

Pero Cebrián quería más. Pretendía marcar la línea del Gobierno en relación a los medios de comunicación. Seguir siendo la prima dona del socialismo.

La guerra tiene sus consecuencias. Y en este caso han sido demoledoras para Prisa. El fútbol elevó la deuda del Grupo por encima de los 5.000 millones de euros. Y eso en un contexto de caída de la publicidad y de la difusión.

Cebrián, que manda ahora más que cuando vivía Jesús Polanco, se erigió en estratega empresarial para salvar al Grupo de la suspensión de pagos.

Menos ínfulas. Lo primero que hizo fue negociar con Telefónica la venta de Sogecable (propietario de Canal Satélite, auténtico cáncer del grupo). Para empezar, Cebrián pidió a Telefónica nada menos que 5.000 millones de euros por su participación en la compañía. César Alierta, presidente de Telefónica, remitió un mensaje a Moncloa a través de su recién incorporado consejero, Javier de Paz: «¿Qué debo hacer en este asunto?». El Gobierno respondió con claridad: «Lo que interese a la compañía; el Ejecutivo no va a presionar ni en un sentido ni en otro».

Alierta dejó pasar el tiempo para que se enfriasen las ínfulas de Cebrián, mientras en paralelo caía el valor de las acciones de Prisa en Bolsa. De los 5.000 millones iniciales, se pasó a los 3.500 y luego a los 3.000.

En ese escenario, con una crisis económica cada vez más devastadora, a Cebrián no se le ocurrió otra cosa que lanzar una OPA sobre el 100% de las acciones de Sogecable. Con lo cual no sólo hizo una ruinosa operación con un alto coste para el Grupo Prisa, sino que dio la oportunidad a Telefónica y a Vivendi para salir de su capital a un precio bastante razonable (24 euros por acción).

En diciembre de 2008, el Gobierno se había comprometido con los editores (agrupados en la patronal Uteca) a lanzar la TDT de pago en la primavera de 2009.

Era la posibilidad que esperaba el grupo de Roures (Mediapro) para rentabilizar su voluminosa inversión en la compra de derechos de fútbol.

El 3 de abril de 2009, el Ministerio de Industria emitió una nota en la que daba por abierto el plazo a las empresas operadoras para presentar la solicitud de emisión en TDT de pago. Eso ocurrió por la mañana. La vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, tras una conversación subida de tono con Cebrián, llamó a Sebastián y le obligó a rectificar la nota. «Bien, pues ahora ocúpate tú del asunto de la televisión», le dijo el titular de Industria a la vicepresidenta.

Evitar la guerra. Ésa era la nueva consigna. Darle un plazo de gracia a Prisa para evitar un conflicto mediático. Así que desde el Gobierno (sobre todo, con el apoyo incondicional de De la Vega -cuya posición cambió después hacia posiciones más zapateristas- y Rubalcaba) se apostó por un acuerdo amistoso que podría concretarse en la fusión de La Sexta y Cuatro.

Las negociaciones se iniciaron en primavera. El objetivo original estaba muy claro: en la sociedad resultante, cada grupo debía tener el 50% de la propiedad, aunque la gestión la controlaría La Sexta y Cebrián pretendía dirigir la línea editorial. «En los encuentros la verdad es que no había mucha química, aunque nos esforzamos por mantener una, llamémosle, cordialidad técnica», recuerda uno de los negociadores.

Las discusiones se centraron en la valoración de los activos que cada una de las sociedades aportaba a la que sería sociedad resultante de la fusión. Cebrián, ni corto ni perezoso, valoró Digital Plus en 4.000 millones de euros, aunque ya nadie daba por ella ni 2.000 millones.

A los representantes de Mediapro le preocupaban dos cosas, amén del elevado precio que Cebrián pedía por su parte. El informe del Consejo de Estado sobre un borrador de Real Decreto sobre la TDT de pago que fue presentado a mediados de junio por el Consejo Asesor de las Telecomunicaciones y para la Sociedad de la Información (dependiente del Ministerio de Industria); y el informe de Competencia sobre las consecuencias para el mercado de una fusión de las dos únicas plataformas que tenían derechos sobre el fútbol.

«No habrá problemas». Cebrián dejó boquiabiertos a sus contertulios cuando, en una de las reuniones, al poner alguien sobre la mesa la primera de esas cuestiones, afirmó: «Al Consejo de Estado lo controlo yo».

Respecto a la segunda de las preocupaciones, el consejero delegado de Prisa se mostró más que confiado: «Soy amigo de Luis Berenguer (presidente de la Comisión Nacional de la Competencia), fuimos juntos al colegio; con él no habrá problemas».

La seguridad de Cebrián chocaba con la realidad. El pasado 10 de julio, la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones emitió un informe (al que ha tenido acceso EL MUNDO) en el que dice, entre otras cosas: «En el actual contexto, Sogecable es la única alternativa de suministro (de televisión de pago) en importantes áreas del territorio nacional… Dicho operador ostenta una cuota de mercado superior al 70% en todo el territorio nacional». Es decir, la descripción de un monopolio.

Para sorpresa de los representantes de Mediapro, a primeros del mes de agosto, Prisa se descolgó con una nueva petición: querían la mayoría en la gestión y el 51% de la propiedad en la empresa resultante de la fusión. La reunión duró apenas media hora. El día 7 de agosto, Prisa comunicó a la Comisión Nacional del Mercado de Valores la ruptura formal de sus negociaciones con Imagina (holding que engloba a Mediapro y Globomedia).

¿Qué fue lo que hizo cambiar de criterio repentinamente a Prisa? Sus competidores hacen la siguiente reflexión: «Tanto María Teresa Fernández de la Vega como Rubalcaba y Elena Salgado habían advertido al presidente sobre las consecuencias de una guerra con Prisa y El País. Regular la TDT por decreto era para Cebrián una declaración abierta de hostilidades. Ese relevante grupo de miembros del Gobierno le hizo saber al consejero delegado de Prisa que Zapatero no se atrevería a sacar por decreto la TDT. Por tanto, si la regulación se retrasaba, al tenerse que tramitar como una ley, Sogecable seguiría actuando como monopolio. Faltaban sólo unas semanas para comenzar la Liga y eso les daba una inesperada posición de fuerza. Por eso nos echaron el órdago. Nosotros no lo aceptamos».

El 12 de agosto, como había vaticinado el consejero delegado de Prisa, su periódico, El País, adelantó el informe del Consejo de Estado que establecía que la modificación de las reglas de juego en la televisión de pago requería su tramitación como ley.

Era un golpe directo a las intenciones del Gobierno, que al día siguiente tenía prevista una reunión de urgencia en plenas vacaciones para aprobar un paquete de medidas contra la crisis. Sin embargo, las maniobras de Cebrián no dieron resultado. El 13 de agosto, el Consejo de Ministros aprobó por sorpresa el Real Decreto 11/2009 por el que se regulaba la TDT de pago.

Cebrián se encontraba ese día en Estados Unidos y movió todos los hilos para afear la conducta del Gobierno. Incluso llamó por teléfono a Mariano Rajoy (tras hablar primero con Esteban González Pons), a quien hizo ver que Zapatero estaba cometiendo una tropelía con el único objeto de beneficiar a Roures y a su grupo. «La aprobación por decreto no tiene justificación; espero que el PP se oponga a ese atropello», atribuye una fuente al enfadado Cebrián en su conversación con el líder de la oposición.

El desatino. A su regreso a España, la respuesta no se hizo esperar. Al margen de editoriales y artículos críticos contra el Gobierno, el propio Cebrián tomó la pluma y arrancó en la portada de El País del 21 de agosto un duro artículo contra Zapatero. Entre otras lindezas, Cebrián acusaba al Gobierno de «favorecer los intereses de una empresa cuyos propietarios están ligados por lazos de amistad al poder». Y concluía, indignado: «Ningún demócrata que se precie de serlo puede pasar por alto semejante desatino».

Desde entonces, El País ha mostrado una inusitada beligerancia contra la política económica de Zapatero. Incluso ha reflejado en su portada el «desconcierto» en algunos sectores del PSOE por la política «errática» del presidente del Gobierno.

Según algunas fuentes, Cebrián ha llegado a insinuar que Zapatero podría adelantar las elecciones ya que no iba a aguantar la presión de su grupo periodístico unida a la crisis económica que seguirá prolongándose, al menos, durante otros tres trimestres.

El último esfuerzo de Cebrián por impedir la catástrofe se centró en evitar la aprobación por el Congreso del decreto ley del 13 de agosto. Según algunas fuentes, el consejero delegado de Prisa, personalmente, habría hablado con líderes de CiU para que votaran en contra y con dirigentes del PSC para que presionaran a Zapatero.

Pero Cebrián ha perdido el pulso: el Congreso aprobó por 183 votos la TDT de pago (el PP, PNV y UPyD votaron en contra), lo que supone un varapalo para los intereses de Prisa.

Es verdad que algunos socialistas se preguntan si su partido podrá seguir manteniendo el poder sin el apoyo mediático de El País, la Ser y Cuatro (Iñaki Gabilondo ha dicho en su telediario esta semana que el «problema de Zapatero no es Prisa, sino Zapatero»).

Pero el presidente del Gobierno cuenta con el apoyo mayoritario del Comité Federal y del Grupo Parlamentario. En el propio Ejecutivo, el más crítico con su decisión ha sido el ministro del Interior.

Pero, al otro lado de la barrera, Cebrián no ha logrado que su chantaje (retirarle el apoyo a Zapatero si no cedía en la TDT de pago) surtiera efecto.

Uno de sus competidores, que le conoce bien, concluye: «Cebrián ha demostrado ser un mal gestor porque la situación del Grupo Prisa es ahora peor que nunca; pero tampoco ha demostrado que pueda lograr concesiones por parte del Gobierno. Entonces, ¿para qué le sirve ahora Cebrián al Grupo Prisa?».

Un dirigente del PSOE es aún más drástico: «Esto sólo tiene dos salidas: o Zapatero se carga a Prisa, o Prisa se carga a Zapatero».

casimiro.g.abadillo@elmundo.es
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"La huida hacia adelante de Rodríguez Zapatero". José Oneto. Estrella Digital.

El presidente del Gobierno ha recibido este fin de semana el apoyo incondicional de todo su partido en la reunión del Comité Federal, celebrado en un ambiente de expectación mediática que no se recuerda desde su primera victoria electoral en marzo del 2004.

Agobiado por las críticas de la mayoría de los medios; criticado por la improvisación de muchas medidas económicas, entre ellas la todavía no suficientemente explicada subida de impuestos; acusado de ejercer el poder de forma desordenada y de cortocircuitar a sus ministros; señalado como el principal culpable de que, dentro del partido, no se haga la correspondiente autocrítica, Zapatero ha vuelto a recibir un cheque en blanco no sólo para seguir haciendo la misma política por la que está siendo tan criticado, sino que ha recibido también el visto bueno para radicalizar su discurso.

En esta ocasión su discurso ha ido dirigido contra los empresarios que han pedido todo tipo de ayudas para hacer frente a la crisis y ahora critican con dureza la subida de impuestos para hacer posible una política social más solidaria, contra los poderosos que quieren cambiar la política del país y que incluso se atreven a pedir un adelanto electoral y contra algunos medios informativos, especialmente el periódico El País, que se empeña en marcar cuáles deben ser la decisiones políticas que tiene que tomar el Ejecutivo.

Según el presidente, en pocos días dos editoriales y tres tertulias han cambiado radicalmente el clima político nacional, algo que responde totalmente a la realidad, ya que hace poco más de diez días todo el interés informativo estaba centrado en los problemas de la oposición, en las todavía no demostradas acusaciones de espionaje político del Ejecutivo al Partido Popular y en el desarrollo y consecuencias del 'escándalo Gürtel'.

Qué es lo que ha ocurrido en tan poco tiempo como para que el viento haya cambiado de signo y la primera tormenta, en forma de 'gota fría', haya caído sobre el presidente como una tromba hasta dejarle desconcertado y le haya obligado a pedir un cierre de filas dentro del partido?
Ha ocurrido que las sucesivas declaraciones y rectificaciones sobre la reforma impositiva y sobre las ayudas de los desempleados que han perdido todo tipo de prestación han puesto de manifiesto que cada ministro va por su lado y que no existe la mínima coordinación ni planificación, ni política informativa.

Ha ocurrido que en el plazo de una semana han abandonado sus escaños dos ministros (Jordi Sevilla y César Antonio Molina) y un ex vicepresidente (Pedro Solbes), al parecer todos descontentos, por las formas de gobernar del presidente, cuando, en su momento, fueron incapaces de denunciar esa situación, renunciar a sus carteras y dimitir.

Ha ocurrido que los escasos puentes que existían entre la Moncloa y el Grupo Prisa se han roto definitivamente por orden del consejero delegado del grupo, Juan Luis Cebrián, por el decreto-ley de la TDT de pago, que contribuye a agudizar, aún más, los problemas económicos del grupo, y que los comentarios y editoriales de todas sus terminales (El País, la cadena SER y Cuatro Televisión) tienen desconcertados al votante socialista más moderado, que es el que, al fin y al cabo, al que el PSOE tiene que movilizar para poder ganar unas elecciones.

Ante esta situación, Zapatero ha optado por una huida hacia adelante, convencido de que dentro del partido no hay otra alternativa, y que no se puede reproducir un escenario parecido al del último González, cuando los enfrentamientos entre felipistas, guerristas y sindicalistas provocaron las primeras divisiones en el PSOE.

Lo malo es que esa huida hacia delante va acompañada de un discurso más radicalizado que, en último término, beneficiará al Partido Popular.
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2009/09/17

La Opinión de Gabilondo: 17 de septiembre (Noticias Cuatro)

"Nadie podrá evitarnos ni los sudores ni el mal cuerpo que ahora arrastramos, ni los retorcijones ni la descomposición del tejido económico. En fin, y ustedes disculpen, tendremos que estar hechos una mierda durante bastante tiempo".

"Si reprochamos a Zapatero que se aísle con una pequeña camarilla para afrontar la crisis, es porque pensamos que ni Zapatero sólo, ni el Gobierno sólo, ni el PSOE sólo pueden con ella. Más aun, seguramente ni el PSOE y el PP juntos, ni el Parlamento entero podrían.

Porque, desde nuestro punto de vista, en otras ocasiones expresado, ninguna política podrá ahorrarnos un largo y agotador periodo de purga, para depurar quince años de excesos. De excesos de todos. Podemos cambiar de médico, podrá éste cambiarnos el purgante, pero purgante habrá de ser.

Nadie podrá evitarnos ni los sudores ni el mal cuerpo que ahora arrastramos, ni los retorcijones ni la descomposición del tejido económico. En fin, y ustedes disculpen, tendremos que estar hechos una mierda durante bastante tiempo.

Cuando esto pase, habremos perdido peso, musculatura y fuerza. Y, al iniciar la recuperación, habremos aprendido que es mejor crecer con moderación, en las proporciones que se puedan digerir y metabolizar. Y, como habremos entendido que la bulimia económica -como la otra- es una enfermedad mental, controlaremos nuestro cerebro para no desear volver a las andadas.

Bien, dejemos la metáfora y volvamos a la política. No confiamos en el PP porque no ha aprendido nada de esta crisis. Su plan consiste en regresar, no nos dice cómo, al modelo pasado, lo cual, si no fuera imposible sería suicida.

Criticar a Zapatero por su mala gestión de la crisis no quiere decir abrazar el pensamiento que inoculó la locura y, mucho menos, permitir que Zapatero se convierta en el chivo expiatorio y se coma los fracasos de todos. Hoy ha sido escandaloso que el presidente de las cajas de ahorro, entidades decisivas en el desastre, haya salido a la palestra no para dar explicaciones sino para exigirlas".
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"El País' contra el Gobierno". Carlos Elordi. El Periódico.

Zapatero no tiene problemas de comunicación. Lo que pasa es que está cometiendo errores políticos graves. Uno, reciente y posiblemente enmendable, anunciar una subida de impuestos, por valor del 1,5% del PIB, sin concretar a quién va a afectar y cuánto. Otro, más largamente incubado y sin vuelta atrás, según parece, es haber provocado la animadversión del grupo Prisa hacia él y su Gobierno.

La nueva posición de El País, y de la SER, pero, sobre todo, la del diario, determinan la actualidad política española mucho más que cualquier otra cosa. El lunes, el Herald Tribune lo resumía así: «El cambio de un periódico leal deja estupefacta a España». El largo artículo –que no añadía nada a lo que aquí ya se sabe sobre la querella entre Prisa y Mediapro, con el Ejecutivo como árbitro muy parcial de por medio– iba ilustrado con una reproducción de la portada del suplemento Negocios de El País del domingo en la que se veía a Zapatero agarrado a un timón y el título: A la deriva.
Ese mismo día, y por vez primera, la página del PP en internet colgaba íntegro un artículo de El País. El que proclamaba en primera: El desconcierto se extiende en el PSOE. Ayer, el editorial del diario decía: El rumbo del Gobierno: en la pendiente.

Entre los militantes socialistas no se habla de otra cosa. Muchos están desolados. Desde siempre –nacieron al mismo tiempo y casi juntos– han tenido la sensación de que El País estaba con ellos y de que, aunque a veces les criticara, los protegía de los peores golpes. Como la SER. Ahora se sienten solos. Cuando más necesario les era el apoyo desde fuera. No todos, pero buena parte de ellos echan la culpa de ello a Zapatero. Lo mismo opina, lleva tiempo diciéndolo, la vieja guardia, la gente de Felipe González. También algún miembro del Gobierno. Y más de un barón regional.

No se atisba armisticio en la guerra entre el Gobierno y Prisa. Tal vez no sea posible. La tarea que ahora tiene Zapatero es la de lidiar con el descontento interno que el asunto ha generado y que se añade a otros, el del PSC entre ellos. No es fácil. Y es que la marcha de Solbes y otros exministros es síntoma de que en el PSOE solo caben los que callan.
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